En Neurocatching queremos aportar nuestro granito de arena dando visibilidad al día de la mujer hoy. Sí, hoy. Porque entendemos que hay razones más que suficientes para sumarnos al viaje de la igualdad, no solo en una fecha concreta, sino siendo conscientes de que existe un gran trayecto que suma los 365 días al año.

A lo largo de la historia nos encontramos con diferentes aportaciones a la ciencia por parte de mujeres, y en el campo de la neurociencia no iba a ser menos.  Por este motivo, queremos homenajear a mujeres que han contribuido a que hoy en día conozcamos a la neurociencia como la conocemos.

Marthe Louise Vogt 

Conocida como “La neurocientífica más destacada del siglo XX”, (aunque nadie le regalo nada) digamos que poseía cierta ventaja, pues, sus padres eran conocidos como los neurólogos influencers de su época. Doctora en química orgánica y trabajando en el metabolismo de los carbohidratos, desarrolló importantes estudios electrofisiológicos del cerebro estudiando la distribución de medicamentos en el sistema nervioso central.

Su publicación más importante y destacada fue “La concentración de simpatina en diferentes partes del sistema nervioso en condiciones normales y después de la administración de fármacos”.

La gran herencia de Vogt fue la comprensión de los neurotransmisores en el cerebro, dando paso a estudios posteriores de interacción cerebral.

Rita Levi-Montalcini

Fue una neurobióloga ganadora del Premio Nobel de Fisiología o Medicina en el año 1986. Sus experimentos con ratones y el veneno de serpientes respondieron al “factor de crecimiento nervioso” la proteína que ayuda a mantener sanas las neuronas y regula el crecimiento del nervio. Esto permitió comprender las condiciones de las personas que sufren enfermedades que conllevan tumores, demencia senil o deformidades.

 

Marian Diamond

Madre de la neuroplasticidad cerebral.  Sus estudios hechos con ratas, explicaron la importancia del entorno para un buen desarrollo cerebral y crecimiento de este. Demostrando la importancia de mantener el cerebro activo. Y, como era de esperar sus estudios no fueron bien recibidos por diferentes científicos de la época, aun así, descartó la idea preconcebida de que el cerebro posee rigidez y no se puede entrenar a lo largo de su vida.

 

 

 

¡Gracias por tanto, neurowomens!