Vivimos en una era de sobreinformación, escuchamos numerosos beneficios de un producto, de un servicio, por qué deberías comprarnos, ofertas, ediciones limitadas, etc.

Y aunque esto como consumidores nos resulte farragoso, a las marcas también les pasa factura.  Las marcas cada vez tienen más dificultades para hacerse un hueco en un mercado donde existe una gran competencia. Por eso, saben que tener un buen producto o servicio es igual de importante que saberlo comunicar.

En internet existen actualmente millones de sitios web, siendo frecuente encontrarse con páginas que no son agradables a la vista, nada sencillas ni intuitivas, incluso llegando a crear dificultad para navegar por ellas, haciendo casi imposible encontrar la información que estás buscando.

Frente a este problema, las marcas han ido evolucionando y han puesto el foco en algo que parecía lógico pero que muchas empresas no habían desarrollado; la UX. La experiencia del usuario es una táctica por la que cada vez las empresas están dispuestas a apostar. Sus siglas en inglés se refieren a la forma en la que el cliente se siente al usar el servicio o producto que se le está ofreciendo. La experiencia se basa en dar al cliente lo que está buscando de una manera única y personalizada. Hoy en día, cuando nos adentramos en una página web está todo, diseñado para que el cliente además de hacer una buena compra obtenga una experiencia en el proceso.

 

Entonces, ¿Por qué ha cobrado la UX tanta importancia en los últimos años?

La respuesta está en su gran aliado, el neuromarketing. Gracias a esta revolucionaria disciplina del marketing hemos podido saber que los consumidores cada vez más se mueven por emoción. Por ende, podemos afirmar que compran por emoción.

El neuromarketing nos ha enseñado cosas que antiguamente se intuían, pero no se podían afirmar. Tal es así, que en la actualidad podemos medir el grado de motivación que las personas tienen por un producto o servicio. Qué les gusta, qué no les gusta, qué nunca comprarían, dónde va la mirada, cuánto tiempo miran, si les produce miedo o angustia, en conclusión, un sinfín de emociones medibles que han hecho que la experiencia de usuario sea incluso más importante que el producto.

Dicho esto, podemos afirmar que la palabra clave del párrafo anterior es la emoción. La emoción mueve sentimientos, y esos sentimientos desatan actitudes. El consumidor no solo compra un producto, compra emoción, beneficios, incluso lo denominado construcción social. Lo que se traduce en que con una UX adecuada podemos conseguir mejoras continuas para los usuarios, ventajas competitivas y el enriquecimiento de la experiencia. Incluso la conversión total del usuario a nuestra marca.

 

En resumidas cuentas, el neuromarketing está en metamorfosis hacia la UX, lo que suponemos que en unos años su transformación nos dará numerosas ventajas para el empleo de esta.

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